Princesa
Entre la cirrosis y la sobredosis
andas siempre, muñeca.
Con tu sucia camisa
y, en lugar de sonrisa,
una especie de mueca.
¿Cómo no imaginarte,
cómo no recordarte
hace apenas dos años?
Cuando eras la princesa
de la boca de fresa,
cuando tenías aún esa forma de hacerme daño.
Ahora es demasiado tarde, princesa.
Búscate otro perro que te ladre,
princesa.
Maldito sea el gurú
que levantó entre tú y yo un silencio oscuro,
del que ya sólo sales para decirme,
“vale, déjame veinte duros”.
Ya no te tengo miedo
nena, pero no puedo
seguirte en tu viaje.
Cúantas veces hubiera dado la vida entera
porque tú me pidieras
llevarte el equipaje.
Ahora es demasiado tarde, princesa…
Tú que sembraste en todas las islas de la moda las flores de tu gracia,
¿cómo no ibas a verte
envuelta en una muerte con asalto a farmacia?
¿Con qué ley condenarte
si somos juez y parte
todos de tus andanzas?
Sigue con tus movidas,
pero no pidas
que me pase la vida
pagándote fianzas.
Ahora es demasiado tarde, princesa
Búscate otro perro que te ladre, princesa
jueves, diciembre 21, 2006
Antes de irme...
miércoles, diciembre 20, 2006
Fucking new year


jueves, diciembre 14, 2006
lunes, diciembre 11, 2006
Aun sin respuesta
Para Lourdes Quiero encontrar el pretexto más obvio y a la mano |
lunes, diciembre 04, 2006
El voto útil, es el voto hedonista
![]() |
Que se cuide el PAN, la derecha conservadora que recien toma el poder, porque estoy por formar el PARTIDO HEDONISTA LIBERTINO, y pienso seriamente postularme pa la próximas elecciones: Pornografía y cunnilingus para tod@s.He dicho.¡CADÁVER PARA PRESIDENTE!Porque yo tuve un sueño (húmedo)...bueno, no voy a mentir, no fue uno, son y siguen siendo muchos.
viernes, diciembre 01, 2006
Introspectivo saladito
Me gustas, realmente me gustas. Al salir de clase ocupo la banca más cercana y lo primero que hago es buscar tu cuerpo. La imagen de éste no abandonó mi cabeza durante toda la pasada hora. Visualmente hago contacto, pero no estás sola, estás con el Imbécil. Sabes que estoy aquí, al otro lado del pasillo, observándote y aguantándome las ganas de ser yo el Imbécil que te toma de la mano y de lo demás. Pero como ayer y como el día antes de ayer, y como en los dos últimos semestres, puedo soportarlo, tengo que soportarlo. Si todo este asunto fuera mera cursilería de seguro ya lo hubiera superado, o cuando menos evitaría los tan frecuentes y repentinos bombeos sanguíneos que, enfocados en cierta parte de mi cuerpo, impiden me mantenga de pie sin dar indicios de que libidinosamente te admiro. El imbécil se acerca a tu oído y sonríes. Como respuesta tus labios visitan los suyos y tu lengua entra en su boca. Él responde y yo sigo observando. Me gustas, realmente me gustas... y me pones jorni con esa mezclilla ajustada que delata como que no queriendo (pero sí) tu ropa interior, tus muslos, la redondez agraciada y nalguiable de tus (asumo) morenas caderas. El bombeo comienza y como dice la rolita de la Cuca: “quiero mojarme los labios y tu cuerpo pasarlo por mi garganta. Quiero sentir el pétalo de tu pelo, perfumarme del olor de tu celo”. Maldición, tengo que sentarme y fijar la vista hacia otro punto. Lo hago pero da igual, nada detiene el bombeo de sangre. Mi imaginación no entiende de razones, no entiende que debo estar de pie en menos de cinco minutos para ir a la siguiente clase. En mi cabeza realmente se instala la idea de pasarte por mi garganta, de morder con cabrona pero paciente liviandad aquel rincón, de zambullirme en tu lubricado mar de feromonas, para finalmente inundar de blanco tus libidinales y mudos labios. Eso como aperitivo. Insisto: realmente me gustas... y me pones jorni. Me doy cuenta que da igual si te miro o no, así que dirijo de nuevo mi mirada hacia ti, sólo para observar cómo el Imbécil y tú se levantan, se van sin renunciar al periódico intercambio de saliva. El maestro que dará la siguiente clase pasa frente a mí, pero todo parece indicar que tendré que pasar mucho más tiempo de lo esperado sentado en esta banca: me he inundado yo solo.
|